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¿Qué es la asignación de activos y por qué importa más que qué acción comprás?

La investigación de Brinson, Hood y Beebower mostró que el 93.6% de la variación en retornos se explica por la asignación de activos, no por qué acciones específicas se compran.

¿Qué es la asignación de activos y por qué importa más que qué acción comprás?

Foto de Almas Salakhov en Unsplash

Mucha gente pasa tiempo preguntándose qué acción comprar, qué empresa va a subir o qué sector está "de moda". La investigación académica sugiere que esa pregunta —aunque emocionalmente atractiva— es probablemente la menos importante de las decisiones que afectan el retorno de largo plazo de un portafolio.

La que más importa tiene un nombre técnico que suena árido pero vale la pena entender: la asignación de activos.

El estudio que cambió la industria

En 1986, Gary Brinson, Randolph Hood y Gilbert Beebower publicaron "Determinants of Portfolio Performance" en el Financial Analysts Journal, uno de los artículos más citados en la historia de las finanzas.1

El estudio analizó los retornos trimestrales de 91 grandes fondos de pensiones de EE.UU. entre 1974 y 1983, buscando qué factores explicaban las diferencias de retorno entre ellos. Los tres factores fueron: la asignación de activos (qué proporción en acciones, bonos y efectivo), el timing de mercado (sobreponderar o subponderar clases de activos en el corto plazo) y la selección de valores (qué acciones o bonos específicos comprar).

El resultado fue claro: la asignación de activos explicó el 93,6% de la variación de los retornos a lo largo del tiempo. El timing y la selección aportaron de forma marginal. Una actualización con datos de 1977 a 1987 llegó a conclusiones parecidas.2

El matiz importante

Ese 93,6% se malinterpreta seguido. No significa que el 93,6% del nivel de retorno venga de la asignación; significa que el 93,6% de la variación de los retornos de un portafolio a lo largo del tiempo se explica por cómo estaba repartido entre clases de activos, no por qué valores específicos había dentro de cada clase.

Eso tiene una implicación práctica directa: si querés controlar cómo se comporta tu portafolio —su volatilidad, su caída en años malos, su participación en años buenos—, la palanca más poderosa no es elegir las acciones correctas. Es decidir qué proporción de tu capital va en acciones, cuánto en bonos y con qué distribución geográfica y sectorial.

Qué es exactamente la asignación de activos

La asignación de activos (asset allocation) es la decisión de cómo repartir el capital entre clases de activos distintas. Las tres categorías principales son:

  • Renta variable (acciones): mayor potencial de retorno a largo plazo, mayor volatilidad.
  • Renta fija (bonos): menor retorno esperado, menor volatilidad, rol estabilizador.
  • Efectivo y equivalentes (money market, depósitos a corto plazo): menor retorno, máxima liquidez.

Dentro de cada categoría hay subdecisiones: ¿acciones de EE.UU. o globales? ¿Bonos de gobierno o corporativos? ¿Mercados desarrollados o emergentes? Pero la decisión más fundamental —y la que más impacta el comportamiento del portafolio— es el primer nivel: ¿qué proporción en acciones y qué proporción en activos más estables?

Cómo el horizonte influye en la asignación

No existe una asignación universalmente correcta. La distribución adecuada depende sobre todo del horizonte de inversión y de la tolerancia real a la volatilidad. Así suele jugar el trade-off, según lo que muestran la evidencia y los marcos convencionales:

Horizonte largo (20+ años). Para quien está en etapa de acumulación, el peso suele inclinarse hacia la renta variable: el tiempo amortigua la volatilidad y el interés compuesto trabaja mejor con más activos de alto crecimiento y más tiempo. Como dato histórico —no como promesa—, no ha habido en la historia del S&P 500 un período de 20 años con retorno total negativo.

Horizonte mediano (10–15 años). Una mezcla de renta variable y renta fija baja la volatilidad sin sacrificar demasiado crecimiento. Una referencia común es 70/30 o 60/40 acciones/bonos.

Horizonte corto (menos de 5 años) o capital que se va a necesitar. Mayor proporción en bonos y efectivo. El riesgo de tener que vender acciones en el peor momento —una caída del 40% justo cuando se necesita el capital— es real y puede volverse pérdida permanente.

La palanca que más conviene conocer

Elegir entre Apple y Microsoft es selección de valores. Elegir entre un ETF del S&P 500 y uno del MSCI World es diversificación dentro de la renta variable. Pero decidir qué proporción del portafolio total va en renta variable, en renta fija y en efectivo: esa es la decisión de asignación de activos.

Es también la decisión que el compañero de indexa toma antes de ejecutar cualquier orden. indexa ejecuta lo que el compañero instruye; la asignación es responsabilidad y decisión del compañero, no de la plataforma.


Esto no es asesoría financiera. Indexa opera bajo un modelo de ejecución únicamente.


Fuentes


  1. Brinson, G. P., Hood, L. R. y Beebower, G. L. (1986). "Determinants of Portfolio Performance". Financial Analysts Journal, 42(4), 39–44. Análisis de 91 fondos de pensiones (1974–1983); la asignación de activos explica el 93,6% de la variación de los retornos. https://www.cfainstitute.org/en/research/financial-analysts-journal/1995/determinants-of-portfolio-performance 
  2. Brinson, G. P., Singer, B. D. y Beebower, G. L. (1991). "Determinants of Portfolio Performance II: An Update". Financial Analysts Journal, 47(3), 40–48. Actualización con datos de 1977–1987 y 82 fondos de pensiones; confirma las conclusiones originales. 

Foto de Almas Salakhov en Unsplash